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Hay un dicho que dice: “Quien tiene gran habilidad, también tiene gran valentía”. Se refiere a las personas con habilidades excepcionales que se atreven a hacer cosas que otros no se atreverían a hacer. Sin embargo, esta actitud no es adecuada en el ámbito de la seguridad laboral. Ser imprudente y no tener miedo solo genera riesgos de seguridad. De hecho, muchos accidentes de seguridad ocurren debido a la ignorancia y a la imprudencia de aquellos que no conocen el significado del miedo. La raíz de todo esto es la indiferencia y la falta de preocupación por los riesgos relacionados con los accidentes de seguridad. La seguridad en el trabajo requiere una conciencia de “miedo”; ese “miedo” se refiere al respeto por la seguridad, a la preocupación por evitar accidentes. Solo si se teme que ocurran accidentes, se prestará más atención y se actuará con cautela en todo, convirtiendo así el miedo en acciones concretas para garantizar una producción segura. El sentido de reverencia refleja una conciencia de seguridad y protección; hace que uno esté siempre en estado de alerta, lo cual fortalece naturalmente la capacidad para prevenir peligros. De este modo, se crea una barrera contra los riesgos, lo que a su vez reduce la posibilidad de que ocurran accidentes. Probablemente, la combinación de “corazón del árbol” y “caracteres blancos” significa que, cuando uno lo comprende en su interior, siente miedo. ¿Entender qué? Comprender las diversas normas de seguridad y los procedimientos operativos, saber que en el proceso de producción segura existen riesgos en todas partes, entender el valor de la vida, así como el dolor que conlleva resultar herido y el sufrimiento que se puede causar a otros. No entender algo es ignorancia, y la consecuencia de la ignorancia es la falta de temor. Esto lleva a actuar de forma arbitraria e impulsiva, lo que a su vez provoca accidentes. Ignorar los requisitos de seguridad no se considera “miedo”; dejar de lado los sistemas de seguridad tampoco se considera “miedo”; mostrarse indiferente al ambiente de gestión de la seguridad tampoco se considera “miedo”. Y hacer la vista gorda ante las infracciones habituales en las operaciones en el lugar de trabajo, mucho menos se puede considerar “miedo”. Solo cuando hay miedo en el corazón se genera un sentimiento de respeto por la seguridad. Solo manteniendo siempre ese sentido de respeto se puede actuar con prudencia, pensar antes de actuar, y seguir las reglas sin confiar en la suerte. Para eliminar de manera efectiva los riesgos que conlleva la imprudencia, es necesario fortalecer la formación en seguridad. De esta manera, cada empleado podrá desarrollar una conciencia de precaución, lo que a su vez generará una disciplina en sus acciones. Solo así se podrá respetar la seguridad y valorar la vida, evitando así las consecuencias negativas que pueden surgir de los riesgos.
Se dice que las personas expertas, cuanto más trabajan en algo, más miedo les da. Lo que más temo son las personas ignorantes e imprudentes, que actúan sin pensar; son las que más fácilmente causan problemas