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El actuador es de suma importancia en las válvulas de regulación autónomas. Por lo tanto, su selección debe realizarse con mucho cuidado, teniendo en cuenta diversos factores para elegir el tipo adecuado de actuador. Al seleccionar el actuador para una válvula de regulación autónoma, se deben tener en cuenta los siguientes puntos: 1. La fuerza de salida: independientemente del tipo de actuador, su fuerza de salida sirve para superar la carga que ejerce la válvula (principalmente se refiere a las fuerzas de desequilibrio y al par de torsión, además de la fricción, la fuerza de sellado, la gravedad y otras fuerzas relacionadas). Por lo tanto, para que la válvula de control automático funcione correctamente, el actuador debe tener una fuerza de salida suficiente para superar las diversas resistencias, garantizando así un buen sellado de la válvula y su capacidad para abrirse. En los actuadores neumáticos, hidráulicos o eléctricos de doble acción, generalmente no se instala un resorte de reencuadre. La magnitud de la fuerza no depende de la dirección en la que se ejerce la acción; por lo tanto, lo importante al elegir un actuador es determinar la fuerza y el par máximo que puede generar el motor. En el caso de los actuadores neumáticos de acción simple, la fuerza de salida está relacionada con el grado de apertura de la válvula. La fuerza ejercida sobre la válvula automática también afecta sus características de movimiento; por lo tanto, es necesario establecer un equilibrio de fuerzas en todo el rango de apertura de la válvula. 2. Determinar el tipo de actuador para la válvula de regulación automática. Una vez determinada la fuerza de salida del mecanismo de accionamiento, se elige el mecanismo adecuado en función de los requisitos del proceso y del entorno de uso. Para cumplir con los requisitos de protección contra explosiones en el sitio, se deben utilizar actuadores neumáticos; además, las cajas de conexiones deben ser de tipo resistente a explosiones. No se pueden utilizar actuadores eléctricos. Si no hay requisitos de resistencia a explosiones, se pueden utilizar actuadores neumáticos y eléctricos; sin embargo, desde el punto de vista del ahorro energético, se debe preferir siempre el uso de actuadores eléctricos. Aunque los actuadores hidráulicos no se utilizan con tanta frecuencia como los actuadores neumáticos o eléctricos, cuentan con ventajas como una alta precisión en la regulación, una velocidad de respuesta rápida y una buena estabilidad. Por eso, son necesarios para aplicaciones como el control de velocidad de las turbinas en las centrales eléctricas o el control de temperatura de los reactores en las plantas de refino.