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A pesar de la continua caída de los precios internacionales del petróleo, no dejan de escucharse voces que hablan de un exceso de oferta de crudo. Sin embargo, el último informe Perspectivas Energéticas Mundiales publicado por la Agencia Internacional de Energía sostiene que los países en desarrollo de Asia **serán el principal centro de la demanda energética mundial en el futuro**. La energía industrial sigue dependiendo de los combustibles fósiles. China es un país con un alto consumo de energía. Su transición hacia un modelo de desarrollo con menor intensidad energética tiene una gran influencia en las tendencias mundiales en materia de energía. Durante el período previsto por la AIE, China seguirá siendo el mayor productor y consumidor de carbón del mundo ; Para la década de 2030, China superará a Estados Unidos y se convertirá en el mayor consumidor de petróleo. Su mercado de gas natural también será más grande que el de la Unión Europea. A pesar de ello, su capacidad instalada para generar energía a partir de fuentes renovables es mayor que la de cualquier otro país. Las decisiones políticas también están cambiando la forma del sistema energético de China y el ritmo de su desarrollo. En el año 2005, solo el 3% del consumo energético de China tenía que cumplir con los estándares obligatorios de eficiencia. Hoy en día, aproximadamente la mitad del consumo energético de China debe satisfacer dichos estándares. Además, la mejora continua en la eficiencia energética, junto con el uso de fuentes de energía de bajas emisiones como la eólica, la solar, la hidroeléctrica y la nuclear, ha permitido que el aumento de las emisiones en China se ralentice, hasta alcanzar su punto máximo alrededor del año 2030. Cuando es posible reemplazarlo por combustibles con un mayor índice de carbono, o cuando puede servir para integrar fuentes de energía renovables en la red eléctrica, el gas natural resulta ser una opción ideal para un sistema energético cada vez más bajo en emisiones de carbono. Su consumo ha aumentado en casi un 50%, lo que lo convierte en el combustible fósil con mayor tasa de crecimiento. China y Oriente Medio son los principales centros de crecimiento en la demanda de gas natural; ambos se están convirtiendo en consumidores más grandes que la Unión Europea. Actualmente, China está desarrollando continuamente el gas de esquisto para reducir su dependencia de las minas de carbón. El ritmo de crecimiento del gas natural no convencional en China representa una gran incertidumbre en el mercado. Las políticas destinadas a fomentar el desarrollo de este tipo de gas ya están en vigor, y se espera que para el año 2040 su producción supere los 250 mil millones de metros cúbicos. Sin embargo, las condiciones geológicas son complejas, los recursos hídricos son limitados, y en algunas áreas donde hay grandes reservas de este recurso, la densidad poblacional es alta. Además, existen problemas regulatorios relacionados con la fijación de precios, el acceso a los recursos y las redes de distribución interna. Todo esto puede tener un impacto negativo en un aumento rápido de su producción. Por lo tanto, el desarrollo del gas natural no será sencillo. Ya se trate de minas de carbón, petróleo o gas natural, es probable que no sea posible renunciar a las fuentes de energía fósil en la vida cotidiana a corto plazo.