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Primero, atenerse a los principios y normas básicas. El esquema del examen divide el contenido del libro de texto en tres niveles: dominio, familiaridad y conocimiento básico. Es necesario dedicar tiempo a estudiar los puntos de conocimiento que se exigen en el esquema; no es preciso invertir mucho tiempo en aquellos que no se mencionan, basta con leerlos brevemente. De acuerdo con los requisitos del programa de exámenes, es necesario contar con tiempo suficiente para comprender los conceptos presentados en los materiales didácticos. Los materiales designados para el examen indican el alcance de las preguntas y las respuestas correctas. Es imprescindible responder a todas las preguntas del examen basándose en el contenido, los puntos de vista y los requisitos establecidos en esos materiales; de lo contrario, será muy difícil aprobar el examen. Segundo, de manera gradual. Para obtener buenos resultados, un método bastante efectivo es leer el libro tres veces. La primera vez, se debe leer con la mayor atención posible, sin pasar por alto ningún punto importante o difícil. Este proceso probablemente llevará bastante tiempo. En la segunda lectura, se lee más rápidamente, pero se enfoca en repasar los puntos importantes que se identificaron en la primera lectura. En la tercera lectura, se lee aún más rápido, pero se trata de aquellos puntos que no se comprendieron bien o que no se dominaron completamente en las lecturas anteriores. Por ello, se recomienda que los candidatos, antes de comenzar los exámenes de repaso, elaboren un plan de estudio realista según sus propias circunstancias, y que se guíen por él para organizar su preparación. Trate de planificar los exámenes de manera que se incluyan sistemáticamente dentro del calendario de trabajo. Algunos estudiantes, en cada examen, primero se relajan y luego se ponen nerviosos. Al principio no les importa, ya que piensan que todavía tienen tiempo suficiente. Pero cuando se acerca la fecha del examen, intentan estudiar a toda prisa, lo que genera estrés e incluso insomnio. Cada vez que se acerca el examen, siempre hay algo de arrepentimiento y quejas. Si me dieran una semana más para prepararme, seguramente podría aprobar. Aquí quiero recordar a los candidatos que, en lugar de arrepentirse después del examen, es mejor prepararse con antelación. Tercero, centrarse en lo esencial. Con frecuencia, los candidatos, al estudiar de nuevo, se centran demasiado en cada párrafo y en cada detalle del material didáctico. No se dan cuenta de que algunos conceptos pueden abarcar varias páginas. Al no comprender las relaciones entre estos conceptos, les resulta difícil seleccionar todas las respuestas correctas en las preguntas de opción múltiple. Además, debido a que no logran distinguir las relaciones entre las opciones, a veces pasan por alto algunas de ellas, o incluso eligen dos opciones que son contradictorias entre sí. Para evitar este tipo de errores, se recomienda a los candidatos que, al responder, presten especial atención a las relaciones entre estos niveles. Cada curso tiene sus puntos de conocimiento esenciales que es necesario dominar. Es fundamental comprenderlos a fondo y ser capaz de aplicar esos conocimientos en situaciones diversas, manteniendo la misma estrategia ante cualquier cambio. En el trabajo en equipo, para mejorar la eficiencia, es necesario concentrarse en los puntos clave y evitar una distribución uniforme. Enfocarnos en lo esencial nos permite obtener mejores resultados en los exámenes con un menor esfuerzo, asegurándonos así una posición invicta durante ellos. Cuarto, saber resumir. Se trata de leer detenidamente el material didáctico, tomando notas resumidas mientras se lee, y de enumerar los puntos clave de cada capítulo del libro. De esta manera, el libro voluminoso se vuelve más ligero, y se puede comprender su esencia. Lo importante es lograr una comprensión integral y integrada del contenido, no memorizar palabra por palabra todo lo que está escrito en el material didáctico. Es necesario comprender con precisión el significado complejo que se esconde detrás de las palabras, así como vincular el contenido de los diferentes capítulos entre sí, para poder tener un conocimiento integral del tema que se examina. Como es bien sabido, todas las asignaturas que forman parte de los exámenes se caracterizan por su rigor y practicidad. Aunque, en teoría, sobre muchas preguntas pueden existir diferentes opiniones y puntos de vista, y es necesario recurrir al juicio profesional, en el momento del examen, las respuestas a las preguntas son “únicas”, especialmente en el caso de las preguntas objetivas. Cinco: seleccionar cuidadosamente los materiales. No es conveniente tener demasiada información para repasar; basta con elegir uno o dos libros. Demasiada información puede causar confusión y, por lo tanto, perjudicar el proceso de repaso. En cierto sentido, un examen consiste en resolver preguntas. Por lo tanto, durante el proceso de preparación para los exámenes, hacer ejercicios y pruebas de simulación de manera adecuada es un paso esencial para tener éxito en ellos. Hacer más ejercicios es, sin duda, beneficioso, pero nunca se debe descuidar lo esencial en favor de lo secundario, ni sustituir el aprendizaje real por los ejercicios. La práctica* sirve únicamente para poner a prueba y consolidar los conocimientos adquiridos; en ningún caso se debe recurrir a una gran cantidad de ejercicios. Aquí se recuerda a los candidatos que, durante el proceso de repaso, deben prestar atención a los siguientes tres puntos: primero, profundizar en la comprensión de los conceptos básicos. La comprensión y aplicación de los conceptos básicos es el foco del examen. Los candidatos deben reforzar su comprensión y dominio de estos conceptos durante la preparación, y deben conocer los puntos clave de los conceptos teóricos. En segundo lugar, es necesario tener en cuenta algunas informaciones detalladas e información común. En los exámenes de cada año hay algunas preguntas que requieren atención a los detalles. Cuando los candidatos se encuentren con este tipo de información durante el proceso de estudio, deben recordarse a sí mismos darle la importancia que merece. Tercero, destacar la aplicación. Los exámenes se centran en la evaluación de las capacidades de aplicación básicas, y en los últimos años esta característica se ha ampliado. Estrategias para responder a los “tres tipos de preguntas” del examen de ingenieros de seguridad · Preguntas de selección múltiple. Método de respuesta por niveles: Este método es el más importante y esencial para dominar las técnicas de respuesta a las preguntas de selección múltiple. Su contenido principal es: responder a las preguntas de tipo de selección múltiple siguiendo un orden que va de lo más fácil a lo más difícil, y utilizando técnicas de respuesta adecuadas al nivel de dificultad. Para más detalles, vea los cinco métodos a continuación. Método infalible: Para aquellos que han realizado un estudio detallado y cuidadoso, muchas de las preguntas son “fáciles”. Pueden identificar directamente la única respuesta correcta entre cuatro o cinco opciones disponibles. Para ahorrar tiempo y aumentar la eficiencia, no es necesario examinar las otras opciones. Método de exclusión gradual: En cuanto a aquellas preguntas sobre las que no se tiene certeza absoluta y no se puede acertar de inmediato, es necesario eliminar una por una las opciones incorrectas, basándose en el nivel de conocimiento que se posee y en la experiencia adquirida. Tal vez no estés seguro de cuál es la respuesta que queda por determinar. Pero, siempre y cuando logres identificar las razones por las cuales las demás respuestas son incorrectas, entonces esa última respuesta —la “opción que no has elegido”— será la correcta. A este tipo de preguntas, las llamamos “preguntas de dificultad media”. Método de comparación: Se aplica principalmente a los “problemas más difíciles”. En los exámenes con preguntas de selección múltiple, a menudo nos encontramos con situaciones en las que, al usar el método de eliminación gradual, al final solo quedan dos opciones posibles, y no sabemos cuál es la correcta. Llamamos a este tipo de problemas “problemas difíciles”. Son más difíciles que el tipo anterior, pero no se consideran demasiado complicados. No te apresures. Primero, anótalo de manera sencilla y clara en un papel boceto. Después de resolver las preguntas fáciles y las de dificultad media, vuelve a ocuparte de él. O bien, resuelve primero las preguntas de opción múltiple y luego te ocupa de él. Al resolver otros tipos de preguntas (incluidas las de selección múltiple), es muy probable que puedas obtener inspiración y encontrar soluciones mediante la reflexión previa, el recuerdo o la asociación de ideas. Si al final aún no se encuentra una solución, no está de más recurrir al método de comparación. El llamado método de comparación consiste en comparar una y otra vez las dos opciones que quedan, para determinar cuál de ellas tiene más sentido o es la más probablemente correcta, y así elegir esa opción. Método de considerar todas las opciones: Cuando hay tres o más respuestas posibles, y es difícil determinar cuál de ellas es la más razonable utilizando los métodos anteriores, se puede dejar esa pregunta de lado por el momento y pasar a resolver las preguntas siguientes (incluidas las de selección múltiple). Es posible que al resolver esas preguntas se encuentre información relacionada con la pregunta original, lo cual podría ser útil para encontrar su respuesta. Método de recuerdo y asociación: Cuando el método de mirar hacia adelante y hacia atrás tampoco sirve para resolver el problema, lo único que queda es recurrir al recuerdo y a las asociaciones. Básicamente, esto es el último recurso. Si no se puede recordar ningún indicio o pista, al final solo queda “adivinar”. Preguntas de selección múltiple. Método de comprensión cuidadosa del enunciado: Lo más importante en las preguntas de selección múltiple es comprender bien el enunciado. Primero, hay que entender bien las instrucciones para responder y las puntuaciones dentro de los paréntesis. Desde el año pasado, los métodos de evaluación y puntuación de las preguntas de tipo múltiple en el examen para ingenieros en seguridad han cambiado. Ahora, se otorga puntaje siempre y cuando la respuesta sea correcta: 0.5 puntos por cada respuesta correcta, 1 punto por dos respuestas correctas, y 2 puntos si todas las respuestas son correctas. Por lo tanto, debemos adaptarnos a estos cambios y responder a las preguntas de tipo múltiple siguiendo un nuevo enfoque. En segundo lugar, es necesario analizar con cuidado qué pregunta se plantea en el enunciado. ¿Se requiere una respuesta afirmativa o negativa? Muchas personas pierden puntos por no entender esto. Los examinadores suelen utilizar la estrategia del “aprovecharse de la situación adversa” descrita en el “Arte de la Guerra” de Sun Tzu, aprovechando los puntos débiles del candidato para hacerle caer en trampas relacionadas con respuestas afirmativas o negativas. Método de certeza absoluta: Este método es más adecuado para las preguntas de selección múltiple, ya que los cambios en la forma de calificar obligan a adoptar nuevos métodos para responder. No se debe elegir ninguna opción para la cual no haya un 100% de certeza. Entre 4 o 5 opciones posibles, si crees que una de ellas es el cien por ciento correcta, entonces elige esa. Si hay dos opciones correctas, elige las dos, y así sucesivamente. Recuerde: no tenga expectativas excesivas. Si solo consigue la mitad, entonces eso es todo. Si elige mal, no obtendrá ni siquiera esa mitad. Método de selección cuidadosa: Hay algunas preguntas para las cuales, entre las opciones que se ofrecen, no puedes estar seguro de ninguna en absoluto. Entonces, haz comparaciones una y otra vez, y elige aquel que consideres más probable que sea correcto; elige solo uno. Recuerde: no tenga expectativas excesivas. Preguntas de análisis de casos. Método de respuesta por múltiplos: para las subpreguntas que forman parte de las preguntas subjetivas, debe dar la respuesta correspondiente multiplicándola por dos, en función de su puntaje. Por ejemplo, si hay un pequeño problema cuya puntuación es de 4 puntos, en general, la respuesta correcta debería constar de 4 elementos. Entonces, usted responde 8 preguntas; 8 dividido por 4 da un múltiplo. Es muy probable que ocurra lo siguiente: las 4 respuestas que él necesita queden cubiertas por sus 8 respuestas, o al menos estén relacionadas con ellas. Por supuesto, quien cubra todo el contenido obtendrá la calificación máxima; incluso aquellos que solo aborden parte del contenido pueden obtener más del 70% de las puntos posibles en esta pregunta. Método de análisis detallado: Primero, hay que prestar atención a la división en ítems, marcando claramente 1, 2, 3. Segundo, es necesario dividir el texto en párrafos; los párrafos representan diferentes niveles de información y, a veces, también demuestran que se tiene lógica al estructurar el texto. Tercero, primero se debe elaborar un esquema en papel borrador, y luego transcribirlo al papel oficial. Al transcribir, hay que procurar organizar el lenguaje de manera que sea completo, conciso y preciso. La claridad y orden del papel, así como la belleza de la escritura, suelen ser también factores importantes para la puntuación. Al responder las preguntas, debe prestar especial atención a estos dos “grados”, ya que es muy probable que determinen si podrá aprobar o no. Método de referencia en los exámenes: Cuando te encuentres con preguntas difíciles, bajo ninguna circunstancia te apresures. Además de las asociaciones basadas en los recuerdos, existe otro método muy importante: el método de “utilizar la lanza del enemigo contra su escudo”. En las preguntas subjetivas, suelen aparecer de 3 a 4 preguntas. A menudo, la respuesta a una de estas preguntas puede estar oculta en la formulación de otra pregunta, o bien puede derivarse de ella. Este fenómeno es bastante común.