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El biogás, como fuente de energía emergente, tiene un uso cada vez más extendido. En las normas ambientales de nuestro país se establece de manera estricta que, al utilizar energía de biogás, el contenido de H2S en los gases del biogás no debe superar los 20 mg/m3. Tanto en gases industriales como en gases de uso civil, es necesario eliminar el H2S en la medida de lo posible. Cuando el biogás se genera en los dispositivos de fermentación anaeróbica, especialmente durante la fermentación a temperatura media o alta, contiene grandes cantidades de H2S. Debido a la gran cantidad de vapor de agua presente en el biogás, el agua, junto con el H2S presente en el biogás, acelera la corrosión y la obstrucción de las tuberías metálicas, las válvulas y los medidores de flujo. Además, el SO2 que se genera al quemar el H2S se combina con el vapor de agua presente en los productos de la combustión para formar ácido sulfuroso. Esto provoca la corrosión en las superficies metálicas de los equipos, y además contribuye a la contaminación del medio ambiente atmosférico, afectando la salud humana. Por lo tanto, antes de utilizar el biogás, es necesario eliminar el H2S que contiene. Los métodos más comunes utilizados en la industria para desulfurar el biogás son: desulfuración por método seco, desulfuración por método húmedo y desulfuración por método biológico.