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Este mensaje fue editado por última vez por slll611 el 18-4-2016 a las 19:17. Se modificó el archivo bg10.png. Recuerdo que, tan pronto como comencé a trabajar y terminé la formación de seguridad de nivel tres, inmediatamente me asignaron a una escuela técnica para aprender cómo obtener pruebas relacionadas con sustancias químicas. Dado que **los productos químicos tienen propiedades peligrosas como la inflamabilidad, la explosividad, la toxicidad, el daño que pueden causar o su capacidad para corroer, es muy importante tener conocimientos básicos sobre ellos. Esto se debe a que, durante todo el proceso de producción, uso, almacenamiento, transporte y manejo de estos productos, si no se controlan adecuadamente, pueden ocurrir incendios y explosiones.** Gracias a la plataforma de actividades “Conocimientos básicos”, todos podemos repasar juntos el siguiente proceso de aprendizaje. 2 **Clasificación de las sustancias químicas: Según las regulaciones y normas vigentes en nuestro país, existen tres estándares nacionales: GB6944-2005 “Clasificación y numeración de nombres de las mercancías peligrosas”, GB12268-2005 “Lista de nombres de las mercancías peligrosas” y GB13690-2009 “Clasificación y señalización de las sustancias químicas más utilizadas”. Las sustancias químicas se dividen en ocho categorías, y cada categoría se divide a su vez en varios subgrupos. Primera categoría: Productos explosivos. Los productos explosivos son aquellos que, bajo la acción de factores externos (como el calor, la fricción o los impactos), pueden experimentar reacciones químicas intensas. Esto genera una gran cantidad de gas y calor de forma instantánea, lo que provoca un aumento drástico en la presión circundante y, por lo tanto, una explosión. Estos productos causan daños y perjuicios al entorno, a los equipos y a las personas que se encuentran en sus alrededores. Segunda categoría: gases comprimidos y gases licuados, que se refieren a gases comprimidos, licuados o disueltos bajo presión. Cuando estos objetos son sometidos al calor, a impactos o a vibraciones intensas, la presión dentro del recipiente aumenta drásticamente, lo que provoca su ruptura y la fuga del contenido, así como posibles explosiones. Tercera categoría: Líquidos inflamables. Estas sustancias son volátiles a temperatura ambiente; sus vapores, al mezclarse con el aire, pueden formar mezclas explosivas. Cuarta categoría: Sólidos inflamables, sustancias que se autoinflaman y sustancias que se inflaman al entrar en contacto con la humedad. Estos materiales pueden causar incendios fácilmente. Quinta categoría: Oxidantes y peróxidos orgánicos. Estos productos tienen una gran capacidad oxidante, lo que los hace propensos a causar incendios y explosiones. Clase sexta: Sustancias tóxicas, que son aquellas que, al entrar en el cuerpo humano (o animal), se acumulan hasta alcanzar cierta cantidad, lo que provoca reacciones bioquímicas o biofísicas en los fluidos corporales y los tejidos. Esto perturba o destruye las funciones fisiológicas normales del cuerpo, causando cambios patológicos temporales o permanentes, e incluso poniendo en peligro la vida. Categoría séptima: Artículos radiactivos. Se trata de **sustancias químicas, pero no están sujetas a la regulación establecida en el “Reglamento de Seguridad en la Gestión de Sustancias Químicas”. Existen, además, “reglamentos específicos” para su control. Clase octava: Sustancias corrosivas, que son sólidos o líquidos capaces de dañar los tejidos humanos y causar daños en metales y otros materiales.
Parece que la mayoría de los criterios enumerados ya están obsoletos.