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Después del tratamiento térmico del equipo, y debido a las mejoras en su estructura, se han soldado tuberías hechas de material 304. ¿Es necesario someter el equipo a otro tratamiento térmico?
Los rangos de temperatura de 450 a 850 °C son los puntos en los que el acero inoxidable se vuelve susceptible a la corrosión. En este rango de temperaturas, se forman carbonatos ricos en cromo a lo largo de las fronteras entre los cristales del acero inoxidable; esto provoca una disminución en la concentración de cromo en dichas fronteras, lo que a su vez genera corrosión intercrística. Por lo tanto, después de soldar el acero inoxidable 304, el tratamiento térmico no es muy efectivo. Si es necesario realizar un tratamiento posterior a la soldadura, la temperatura máxima no debe superar los 400 °C, y se debe prolongar el tiempo de mantenimiento a esa temperatura. O bien, se somete a un tratamiento de solución sólida a 1050 grados.
En el caso de la soldadura de tuberías de acero al carbono y acero de baja aleación, es recomendable no realizar un tratamiento térmico posterior a la soldadura. En este tipo de soldaduras entre metales diferentes, el tratamiento térmico puede causar grietas en las uniones soldadas, además de sensibilizar el material 304.
En el caso de la soldadura de tuberías de acero al carbono y acero de baja aleación, es recomendable no realizar un tratamiento térmico posterior a la soldadura. En este tipo de soldaduras entre metales diferentes, el tratamiento térmico puede causar grietas en las uniones soldadas, además de sensibilizar el material 304.
¿De qué material está hecho el equipo original y qué tratamiento térmico ha recibido? ¡Esto está relacionado con si se realiza o no un tratamiento térmico!