En el estudio del inglés, dominar el vocabulario es clave
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Este mensaje fue editado por “Afortunadamente estás aquí” el 26 de abril de 2016, a las 11:14. Hagamos primero un pequeño experimento psicológico: realicen una encuesta entre los estudiantes chinos que solo han estudiado inglés. Que lean tres frases: una en coreano, una en japonés y una en chino. Por lo general, al leer la primera oración en coreano, es posible que no se entienda nada, ya que casi todas las letras son desconocidas. El cerebro, al enfrentarse a un idioma tan extraño, entra en estado de inhibición, y no hay forma de “adivinar” el significado. En cambio, en japonés, como contiene muchos caracteres chinos que son familiares para los estudiantes chinos, estos pueden adivinar más o menos el significado. En cuanto al idioma materno, por supuesto no hay ningún obstáculo para su comprensión. Este experimento muestra el funcionamiento del cerebro durante la lectura habitual: si se encuentra con un entorno completamente desconocido, el cerebro enfrenta un fracaso total a la hora de comprender lo leído. Sin embargo, cuando hay algunas palabras familiares, el cerebro comienza a activarse. En ese caso, “adivinar” se convierte en una herramienta útil que ayuda al cerebro a lograr la comprensión. Las investigaciones en psicología moderna demuestran que, cuando la cantidad de palabras desconocidas se mantiene alrededor del 10% (no más del 20%), esto es de gran ayuda para el cerebro a la hora de aprender estas nuevas palabras. De esta manera, es posible comprender el texto sin dificultades. Al finalizar la lectura, el cerebro genera pequeñas señales eléctricas que lo estimulan, lo que hace que continúe leyendo. Este experimento ilustra claramente cómo el “entorno lingüístico” afecta la capacidad de comprensión lectora del cerebro. Por lo tanto, no hay duda de que el vocabulario es algo fundamental en el aprendizaje de un idioma extranjero. Numerosas pruebas psicológicas demuestran que, en cualquier proceso de aprendizaje, demasiadas frustraciones pueden hacer que los niños pierdan gradualmente su interés e incluso desarrollen sentimientos negativos. Esto conduce a un “círculo vicioso”: cuanto más rechazo sientan, peores serán sus resultados académicos, y cuanto peores sean esos resultados, mayor será su rechazo. Una vez que los niños caen en este “círculo vicioso”, a menudo es difícil que salgan de él, y entonces les resultará muy difícil seguir aprendiendo el idioma extranjero. Por el contrario, si se pueden utilizar incentivos científicos para ayudar a los niños a superar rápidamente esa etapa difícil relacionada con el vocabulario, entonces ellos podrán disfrutar mucho más al leer. Cada logro que consigan les dará motivación para seguir leyendo, lo cual a su vez fomentará su interés por el idioma. ¡Tengan en cuenta la palabra “sentido del idioma”! Este sentido solo puede desarrollarse a través de una gran cantidad de lectura. De esta manera, los niños podrán entrar en un “círculo virtuoso” en el aprendizaje de un idioma extranjero: cuanto más interés tengan, mejores serán sus resultados; y cuanto mejores sean sus resultados, más interés tendrán. Por lo tanto, es crucial superar esta etapa de forma rápida y eficiente. Pero esta etapa es inevitable.Entonces, ¿basta con dedicar mucho tiempo y esfuerzo a memorizar palabras?! Por supuesto que no. De hecho, lo contrario es cierto: memorizar palabras de forma intensiva no solo no ayuda a recordarlas, sino que también puede causar una gran inhibición en el cerebro. Esto explica por qué muchos estudiantes sienten que, aunque han memorizado las palabras muchas veces, al leerlas solo las reconocen, pero no logran recordar su significado. Tienen que detenerse para consultar el diccionario... Después de varios intentos, algunos estudiantes incluso comienzan a dudar de sus habilidades lingüísticas: ¿Soy realmente más lento que los demás? Por supuesto que no. En realidad, otros estudiantes también pueden enfrentar los mismos problemas.
Entonces, ¿cuál es el problema?! El problema radica en la forma en que se memorizan las palabras. Usar métodos intensivos de memorización forzada es algo anticientífico e inhumano. Hay que recordar que memorizar palabras es algo aburrido, sin importar cuáles sean los resultados. No hay creatividad, ni sensación de logro, ni pasión alguna. Claro, puede haber algunos estudiantes que tengan la determinación suficiente para seguir adelante, pero eso explica por qué la mayoría de los estudiantes no logran resultados satisfactorios. Los estudios psicológicos demuestran que, durante el proceso de desarrollo cerebral del niño, el período óptimo para estimular la zona lingüística es antes de los 6 años. En esta etapa, cualquier niño muestra gran interés por aprender un idioma extranjero. Si se mantiene una cantidad adecuada de vocabulario y de lectura, ya sea que el niño aprenda su idioma materno o un idioma extranjero, siempre será proactivo y eficiente en su aprendizaje. Hermann Ebbinghaus, un alemán y fundador de la psicología experimental (1850-1909), dividió la memoria humana en memoria inmediata, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. Sus investigaciones, como la “curva del olvido de la memoria humana” (ver figura) y las fórmulas para describirla, se convirtieron en hitos fundamentales en este campo. La lexicología* requiere que la memoria a corto plazo se convierta en memoria a largo plazo, e incluso en una memoria permanente, similar a la del idioma materno. Es decir, se trata de luchar constantemente contra el olvido. Dado que toda la humanidad sigue esta misma ley de la memoria, es muy importante saber cómo utilizarla de manera científica para optimizar el proceso de memorización. Como se puede ver en la imagen inferior, el punto de transición entre la primera mitad de la “curva del olvido” (más pronunciada) y la segunda mitad (más suave) es lo que se conoce como el “punto óptimo de repetición”. Este punto óptimo no es absoluto; varía de persona a persona, dependiendo de las palabras que se están aprendiendo, así como de los ciclos fisiológicos o psicológicos, las emociones, etc. Se trata, por tanto, de un punto temporal que puede cambiar. Si la intensidad de las repeticiones de una palabra es excesiva, es como si se llevaran a cabo repeticiones en la parte inicial de la “curva del olvido” (la parte más empinada). En ese caso, el cerebro rápidamente desarrollará aversión hacia ello, y la eficacia de las repeticiones disminuirá considerablemente. Por otro lado, si las repeticiones se realizan en la parte posterior de la curva (la parte más plana), es como si se tuviera que aprender una nueva palabra justo cuando ya casi se ha olvidado. ¡Eso resulta ser la opción menos efectiva! Por lo tanto, al realizar las repeticiones en el “momento óptimo”, se puede lograr un mejor resultado con menos esfuerzo. En realidad, el principio es muy simple: es como cuando uno se balancea en un columpio en la vida cotidiana. Quienes se han balanceado en un columpio saben que, para que este alcance la mayor altura posible, no basta con usar mucha fuerza. Es necesario conocer la “frecuencia natural” del sistema formado por el columpio y la persona que se balancea en él. Las investigaciones físicas demuestran que, cuando la frecuencia de la fuerza externa es igual o similar a la frecuencia natural del sistema, este puede alcanzar la mayor amplitud de movimiento o absorber la mayor cantidad de energía posible. Este efecto se denomina “resonancia”. De la misma manera, aquellos que han memorizado palabras saben que, para que el cerebro las recuerde mejor, no basta con dedicar más tiempo; es necesario conocer la “frecuencia inherente” del curso y del sistema en el que se encuentra uno mismo, de modo que el cerebro pueda entrar en “resonancia”. Cuando la frecuencia de repetición coincide o es similar a la frecuencia inherente del sistema, las palabras quedan grabadas de forma muy profunda en el cerebro. ¡Esto es similar al efecto de memorización propio del idioma materno! También es el efecto que todos desean lograr. Por lo tanto, la clave del éxito no radica en cuánto tiempo y esfuerzo se invierta, sino en encontrar el “momento óptimo para repetir”, para así estimular al cerebro en el momento adecuado y crear recuerdos indelebles. Sin duda, usar estrategias inteligentes es más fácil y eficaz que emplear fuerza bruta. Por eso, el deseo de todos quienes quieren aprender inglés es poder repetir solo cuando sea necesario. ¡No hay que hacer, o hacerlo lo menos posible, trabajos inútiles! De hecho, ya se han realizado estudios sobre este método de memorización basado en la “simulación de la memoria cerebral”. Existen también diferentes formas de llevar a cabo esta simulación. Un método bastante conocido es el uso de “tarjetas de memorización de palabras”. En la fase de preparación, se escriben todas las palabras del período en cuestión (por ejemplo, un semestre) en las tarjetas; además, en el reverso o en los pliegues de las mismas se anotan los significados y otras notas relacionadas con esas palabras. Este proceso de escritura también constituye una forma inicial de memorizar las palabras nuevas. Fase de aprendizaje*: Se miran las palabras y se intenta recordar su significado en la mente. Luego, se consulta el significado que aparece en el reverso de la tarjeta. Si el significado es correcto, la tarjeta se coloca al final. Si el recuerdo no es correcto o si no se conoce la palabra en absoluto, la tarjeta se coloca en medio de todas las demás tarjetas (aproximadamente a la mitad). Dado que calcular el “mejor momento para repetir el aprendizaje” es una tarea complicada y además interrumpe el proceso de memorización, lo más adecuado es colocarla en medio. Luego, se continúa con el proceso de duplicación anterior, hasta que todas las palabras estén “casi completamente duplicadas”. Este método es simple y efectivo; en realidad, se basa en el principio de repetir una y otra vez las palabras de los sitios web de aprendizaje de inglés que son difíciles de recordar. Es un método bastante primitivo; estrictamente hablando, no se puede considerar como una verdadera “simulación de la memoria cerebral”. Además, no incluye la pronunciación de las palabras, su costo es elevado, y el tiempo que se necesita para utilizarlo es difícil de calcular. Por ahora, parece que encontrar ese llamado “momento óptimo para la repetición” es la clave para resolver los problemas relacionados con la memoria. Pero, dado que este momento varía de persona en persona y de palabra en palabra, ¿cómo se puede determinar? ¡Con cálculos! Se puede calcular utilizando la famosa “fórmula de Ebbinghaus”... Pero aquí surge otro problema: ¿cómo se puede aprender inglés mientras se realizan cálculos con papel y lápiz? ¿Deberíamos concentrarnos en aprender inglés o en realizar cálculos matemáticos? Por supuesto, aunque este proceso de cálculo no requiere creatividad ni pasión, y además implica una gran cantidad de trabajo, no es necesario realizarlo manualmente. Las tecnologías de cálculo modernas son ideales para realizar este tipo de tareas repetitivas.
M-y-W-o-r-d es un sistema inteligente de memorización de palabras, que combina inteligencia artificial, adaptabilidad, simulación en tiempo real y optimización de frecuencias. Es un sistema de tercer generación que ayuda a recordar palabras en idiomas extranjeros. Puede simular en tiempo real la curva de memorización de las palabras en el cerebro, optimizar su frecuencia y determinar el “momento óptimo para la repetición”. Al mismo tiempo, se adapta a las necesidades de diferentes estudiantes y hábitos de aprendizaje. Así, se convierte en una herramienta útil para memorizar palabras. El sistema experto M-y-W-o-r-d simula con total precisión el proceso real de olvido de las palabras por parte del cerebro. Se realizan muestreos automáticos y se optimiza el “momento óptimo para recuperar la información”, de modo que esta se recupere solo cuando es necesario. Con solo 15 minutos de estudio diario, se obtienen resultados de memorización muy satisfactorios. Los datos experimentales demuestran que, mediante este método, se puede memorizar entre 80 y 150 palabras nuevas por hora, logrando así un efecto de memorización similar al del idioma nativo. Por lo tanto, la clave para aprender un idioma extranjero es elegir el método adecuado para memorizar las palabras, según las propias circunstancias, a fin de superar este desafío de manera científica y eficiente. Una vez que el vocabulario haya alcanzado un nivel más avanzado (por ejemplo, cuando se hayan aprendido los vocablos correspondientes a uno o dos semestres rápidamente), se puede pasar inmediatamente a la fase de lectura bilingüe correspondiente. Una vez que se elige el material de lectura según los propios intereses, leer sobre la base de un amplio vocabulario resultará algo fluido y agradable. En cuanto al significado de algunas palabras polisémicas, se puede “adivinarlo” a partir del contexto. El plan de aprendizaje del inglés para profesionales mantiene al cerebro en estado de actividad constante; por lo tanto, cuando el volumen de vocabulario coincide con el volumen de lectura, el interés por leer aumenta enormemente. A medida que aumenta la cantidad de texto leído, también mejora la sensibilidad lingüística, y eso es precisamente lo clave en el aprendizaje de idiomas extranjeros. Con una buena sensibilidad lingüística, los problemas relacionados con la gramática y la redacción también se resuelven fácilmente, lo que permite entrar en un ciclo positivo de aprendizaje del idioma extranjero