Thread Content
1.jpg La mayoría de las materias primas químicas utilizadas por las empresas químicas pertenecen a la categoría de **sustancias químicas**. Además, algunos de los productos intermedios o finales que producen estas empresas también son considerados **sustancias químicas**. Por lo tanto, las empresas químicas suelen presentar características relacionadas con la seguridad en la producción, como ser inflamables, explosivas, tóxicas o dañinas. Esto hace que sea muy probable que ocurran accidentes relacionados con la seguridad, como incendios, explosiones, intoxicaciones agudas o quemaduras químicas. Por lo tanto, es de suma importancia llevar a cabo una buena gestión de las situaciones de emergencia, a fin de reducir las pérdidas que se producen tras un accidente. Para llevar a cabo una buena gestión de las situaciones de emergencia, es necesario realizar las siguientes diez tareas. I. Gestionar a las personas y los asuntos mediante sistemas. Se establecen el “Sistema de Gestión de Emergencias”, el “Sistema de Gestión de Planes de Respuesta ante Accidentes” y el “Sistema de Turnos de Liderazgo”, con el fin de regular aspectos como la creación de organizaciones encargadas de las emergencias, la clasificación de los planes de acción, la distribución de responsabilidades, la respuesta ante emergencias, así como la elaboración, revisión, registro, capacitación, simulacros y actualización de dichos planes. II. Establecer y mejorar las estructuras organizativas para situaciones de emergencia. Se establecerá un grupo de liderazgo para la gestión de emergencias, cuyo líder será el gerente general (o la persona a cargo), y cuyo vicelíder será el subgerente encargado de esa área. También se creará un comando de emergencia para responder a los accidentes en la producción, con el fin de garantizar que las actividades relacionadas con la gestión de emergencias y los rescates se realicen de manera ordenada. III. Establecer un sistema completo de planes de emergencia para situaciones de crisis. En las empresas químicas, además de establecer un “Plan General de Respuesta a Emergencias”, también se elaboran planes específicos como el “Plan de Respuesta de Emergencia para Accidentes con Químicos”, el “Plan de Respuesta de Emergencia para Incidentes Ambientales Improvistos”, el “Plan de Respuesta de Emergencia Específico para Incendios”, el “Plan de Respuesta de Emergencia Específico para Desastres por Inundaciones” y el “Plan de Respuesta de Emergencia Específico para Desastres por Terremotos”. De esta manera, se crea un sistema de planes de respuesta a emergencias que abarca todos los ámbitos posibles. IV. El plan de emergencia se gestiona y responde de forma jerárquica. Según el grado de peligro del incidente y la capacidad de respuesta de los diferentes departamentos y plantas, los incidentes se dividen en cuatro niveles. Entre ellos, los planes para el nivel I (eventos graves y extremos) y el nivel II (eventos de mayor magnitud) son planes a nivel corporativo. En caso de respuesta de nivel I, la empresa entra en un estado de emergencia total; en caso de respuesta de nivel II, los departamentos encargados de la seguridad, la producción, el apoyo logístico y las plantas fabricas ponen en marcha sus procedimientos para organizar las operaciones de rescate. Los incidentes de nivel III (incidentes generales) y los incidentes de nivel IV (incidentes menores) sirven como planes de emergencia a nivel de departamento o planta. V. Crear equipos profesionales de respuesta ante emergencias. Para una coordinación eficaz de los apoyos de emergencia, lograr una división del trabajo y mejorar la velocidad de respuesta y el nivel de coordinación en las situaciones de emergencia, se pueden crear equipos especializados en comunicaciones y enlace, monitoreo y rescate, reparaciones urgentes, bomberos y logística de seguridad. VI. Asegurar adecuadamente los suministros necesarios para situaciones de emergencia. Además de los equipos de emergencia habituales como respiradores con aire de reserva, máscaras antigás, extintores, dispositivos para neutralizar el cloro y trajes químicos, en las posiciones clave se pueden instalar armarios de emergencia, y en las zonas donde se encuentran los principales equipos de producción también se pueden colocar armarios de este tipo. En el armario de emergencias se colocan equipos de protección como respiradores, trajes químicos y máscaras antigás. En el armario de primeros auxilios, a su vez, se guardan herramientas de emergencia, así como trajes químicos y máscaras antigás. El objetivo es poder contar con estos equipos y materiales en cualquier momento, tanto en el lugar de trabajo como en la escena del incidente. VII. Dar importancia a la formación en situaciones de emergencia. Se emite anualmente un plan de capacitación en seguridad, y cada seis meses se realizan sesiones de capacitación sobre el uso de equipos antiveneno, el uso de extintores y los planes de emergencia. A través de una formación continua, se asegura de que el personal de primera línea sepa utilizar equipos de protección como los respiradores, que todo el personal domine el uso de extintores y que tengan un conocimiento completo de los planes de emergencia. VIII. Dar importancia a los ejercicios de emergencia. Se recomienda realizar simulacros de emergencia a nivel corporativo al menos una vez cada seis meses ; Las simulaciones a nivel de planta se realizan al menos una vez cada tres meses, mientras que las simulaciones a nivel de equipo se realizan al menos una vez al mes. IX. Se recomienda llevar a cabo actividades de simulación de accidentes. Es decir, cada día un equipo propone un escenario de accidente hipotético; el siguiente equipo responde sobre cómo proceder en caso de que ocurra dicho accidente, y luego otro equipo hace comentarios al respecto. A través de esta actividad, se pueden integrar en los planes de respuesta ante accidentes y en las simulaciones relacionadas con ellos aquellos situaciones que los empleados ven o piensan a diario, lo cual mejora de manera efectiva la capacidad de respuesta ante emergencias a nivel operativo. X. Implementar un mecanismo de simulación de accidentes en la industria química*. Las simulaciones en el sector químico suelen centrarse en las operaciones de rescate y recuperación después de que ocurre un accidente. Para evitar eficazmente que se produzcan accidentes y para neutralizarlos desde sus inicios, se pueden llevar a cabo simulaciones preventivas. De esta manera, se puede mejorar la capacidad de los empleados encargados de la operación de analizar, juzgar y manejar situaciones de emergencia, evitando así que ocurran accidentes en la producción o impidiendo que estos se agraven.
Pero, con frecuencia, al llevar a cabo estas actividades se encuentra resistencia por parte de los empleados. Cuando no ocurren accidentes, la seguridad suele quedar en segundo plano. Algunos empleados y una minoría de los directivos consideran que todo esto es inútil, que se trata de un esfuerzo desperdiciado, de gastar dinero sin sentido. Pero, ¿cómo solucionarlo?