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En cuanto a las leyes de gestión, existe una ley muy conocida llamada “la regla del horno caliente”: cuando alguien intenta tocar un horno que está muy caliente, recibe como castigo el dolor causado por las quemaduras. La ley de la estufa caliente ilustra de manera gráfica los siguientes principios de castigo: A. Principio de advertencia: La estufa está muy caliente; incluso sin tocarla, se sabe que puede causar quemaduras ; B. Principio de certeza: Cada vez que te acerques a un horno caliente, seguramente te quemarás ; C. Principio de inmediatez: Cuando te acercas a un horno caliente, te quemas de inmediato ; D. Principio de equidad: Quienquiera que se acerque al horno caliente, resultará quemado. La ley de la estufa caliente puede guiar a los administradores para que apliquen las normas de manera efectiva, ya que existen muchas similitudes entre tocar una estufa caliente y la implementación de sistemas de seguridad. Primero, cuando tocas un horno caliente, obtienes una reacción inmediata. Sientes un dolor intenso en el acto, lo que hace que el cerebro establezca sin duda alguna una conexión entre la causa y el efecto. En segundo lugar, se le ha dado una advertencia suficiente para que sepa qué problemas pueden ocurrir si entra en contacto con el horno caliente. En tercer lugar, sus resultados son consistentes. Cada vez que te acercas a un horno caliente, obtienes el mismo resultado: te quemas. Por último, sus resultados no se dirigen a una persona en particular. No importa quién seas, cualquier persona que entre en contacto con un horno caliente se quemará. Según la comprensión que hemos obtenido de la ley de los hornos calientes, para implementar adecuadamente los sistemas de seguridad, es necesario que los empleados comprendan que dichos sistemas son inviolables y cuáles son las consecuencias negativas de cometer errores. Es preciso seguir los siguientes procedimientos: 1. Reaccionar lo más rápidamente posible. Si el tiempo transcurrido entre la infracción y su corrección se alarga, se reduce la eficacia de las medidas correctivas. Cuanto más rápido se realice la formación después de un error, más fácil será para los subordinados relacionar esa formación con sus propios errores. Por lo tanto, tan pronto como se detecte una infracción, se debe llevar a cabo la formación lo antes posible. 2 Advertencia previa: Como administrador, es su obligación dar una advertencia con antelación antes de impartir instrucciones formales. Es decir, primero es necesario que los subordinados conozcan las normas y reglamentos de la organización, así como que acepten sus códigos de conducta. 3. Coherencia en el ejercicio de derechos: tratar a los subordinados de manera justa. Si se manejan las infracciones de manera inconsistente, se perderá la eficacia de las normas establecidas. Además, esto disminuirá el ánimo de los subordinados para trabajar, y ellos también dudarán de tu capacidad para desempeñar tus funciones. La estufa caliente no tiene piedad: a quienquiera que la toque, le quema, sin hacer distinciones. Trata a todos por igual, sin tener preferencias personales ni sentimientos especiales hacia nadie. Por eso, realmente puede tratar las cosas y no a las personas. El último punto de la regla del horno caliente, que se aplica a las cosas y no a las personas, es que no está dirigido a individuos en particular. La sanción debe estar relacionada con una falta específica, y no con las características personales del infractor. Es decir, se debe hacer referencia a las acciones que realiza el subordinado, y no al propio subordinado.
He aprendido algo nuevo, gracias por compartirlo, puntos extra.....
Es la primera vez que lo escucho; he aprendido algo nuevo.