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Este mensaje fue editado por última vez por wang*nhua77020 el 30-6-2016 a las 06:47. La mentalidad de esperar tener suerte es un gran enemigo de la seguridad en el trabajo. Cuando se habla de suerte, inevitablemente se relaciona con las prácticas laborales irregulares. Muchos accidentes que ocurren en el trabajo están relacionados con esto. Hemos insistido una y otra vez en la necesidad de superar la mentalidad de suerte y la complacencia, pero a menudo no se logra vencer estos problemas en el trabajo. ¿Por qué se produce este tipo de resultados? A continuación, Dong Jun, ingeniero de seguridad de la empresa China Railway Electrification Group Co., Ltd., hablará sobre las categorías de mentalidad de suerte y las estrategias para hacerle frente, teniendo en cuenta la situación actual de la empresa. ¿Qué se entiende por suerte? Según la definición del diccionario de chino moderno, se refiere al éxito o a la evitación de desastres debido a causas aleatorias. Esta es también la razón por la que muchas personas tienen una mentalidad de suerte, y la raíz de su existencia. En lo que respecta a la gestión de la seguridad en el trabajo, la definición de mentalidad de suerte podría ser la siguiente: la mentalidad de suerte no se refiere a que las personas no quieran tomar decisiones correctas, sino más bien a que no saben cómo hacerlo o a que no están dispuestas a aceptar pequeñas pérdidas en términos de comodidad o dinero, con el fin de evitar pérdidas mayores en el futuro. El autor considera que el daño y la probabilidad de ocurrencia del segundo tipo de comportamiento son mayores. II. Tres tipos de mentalidad de suerte. En la producción, muchas infracciones se producen debido a una mentalidad de suerte, y estas infracciones derivadas de dicha mentalidad se manifiestan de diversas maneras. Se puede decir que las infracciones que se cometen por pura suerte son un tipo de error humano. Según el tipo de error humano que ocurre en los accidentes o infracciones, la suerte se puede dividir en las siguientes categorías: (i) Suerte basada en la experiencia: se refiere principalmente a aquellos trabajadores que no respetan las normas y procedimientos establecidos, actúan de manera imprudente y confiada, lo que conduce a accidentes. Estas personas saben que están actuando en contra de las reglas, pero, basándose en su “experiencia previa”, piensan que no hay problema. Actúan con una actitud de “intentarlo”, o bien lo hacen por algún motivo específico, confiando en tener suerte para salirse con bien. También hay quienes han acumulado ciertas “experiencias”, aunque estas no se ajusten del todo a las reglas y procedimientos establecidos. Aun así, han tenido éxito en ocasiones. Pero si siguen actuando según esas experiencias, seguramente ocurrirán accidentes. (II) Suerte técnica: Se refiere principalmente a las acciones irregulares que causan accidentes, y que se deben a factores como la competencia profesional del personal, su experiencia laboral o sus habilidades operativas. Hay personas cuyas habilidades profesionales son deficientes; no se esfuerzan por aprender a fondo y saben muy poco sobre los principios y la estructura de lo que tienen que manejar en su trabajo. Básicamente, no son capaces de cumplir con los requisitos del puesto. Cuando no surgen problemas, piensan que es suerte, pero creen que pueden “desempeñarse bien en su trabajo”. Sin embargo, cuando aparecen problemas, se evidencian sus deficiencias técnicas: falta de habilidad para operar, métodos incorrectos o manejo inadecuado de las situaciones. También hay personas que normalmente no estudian con seriedad; conocen solo de forma superficial los procedimientos, regulaciones y documentación técnica. Saben cómo hacer las cosas, pero no entienden por qué se deben hacer así. Tienen demasiadas tareas en mente y no se dan cuenta de que eso constituye un trabajo realizado de manera incorrecta. Por supuesto, también ocurre con frecuencia que haya personas con buenas competencias profesionales que cometen errores técnicos; esto se debe en gran medida a la negligencia o a una actitud de suerte. (III) Arrogancia en la gestión: Se refiere a la falta de responsabilidad por parte de los administradores de todos los niveles, a una mala gestión, a un enfoque negligente en el trabajo, y a la tendencia a echarle la culpa unos a otros cuando surgen problemas, lo que conduce a accidentes. Esto se manifiesta, en primer lugar, en la falta de estricta aplicación de las leyes, regulaciones y normativas vigentes. Por ejemplo, en los últimos años se ha insistido una y otra vez en la necesidad de cerrar las minas de carbón pequeñas, pero los accidentes en dichas minas siguen ocurriendo sin cesar. La razón fundamental es que las autoridades locales, motivadas por los intereses económicos de su región, actúan con negligencia, lo que impide que estas leyes se apliquen de manera efectiva. También se manifiesta en que los empleados de todos los niveles, especialmente aquellos que trabajan en la base, por motivos como la reducción de los costos de producción o para cumplir con las tareas de producción, aplican medidas de seguridad de manera irregular. Por ejemplo, cuando es necesario completar rápidamente una tarea de producción, se “permite” o se “tolera” que los trabajadores actúen de forma incorrecta, o se “permite” que los equipos funcionen a pesar de estar dañados. Incluso ocurren casos en los que se ordena desactivar los dispositivos de seguridad, los mecanismos de bloqueo y los sistemas de alarma para que los equipos puedan seguir funcionando. También hay personas que, al encontrar problemas, eluden abordarlos. No prestan la debida atención a las alertas de fallos en las fases iniciales del funcionamiento del equipo, ni a las alertas relacionadas con la seguridad; prefieren posponer esas situaciones, lo que hace que los problemas menores se agraven y los graves se conviertan en accidentes. También hay algunos administradores o departamentos que no logran resolver a tiempo los problemas de seguridad reportados por el personal de nivel básico: carecen de la capacidad para solucionarlos y, además, no informan a tiempo; ocultan la situación y dejan que las cosas sigan su curso, lo que provoca accidentes. Tres estrategias para eliminar la mentalidad de suerte: (1) En primer lugar, es necesario fortalecer la conciencia de seguridad en todo el personal, para que cada empleado comprenda realmente la importancia del trabajo relacionado con la seguridad. Es necesario tener claro que la seguridad es un asunto de vital importancia para el rendimiento de la empresa y para la vida humana. Se debe aplicar el principio de que “99 más 1 igual a 0” en las medidas de seguridad. Solo cuando cada empleado tenga firmemente arraigada en su mente la idea de que “la seguridad sirve para la producción, pero la producción debe realizarse de manera segura”, se podrá evitar cualquier acto imprudente, tanto a nivel mental como en las acciones prácticas. (II) Los organismos de gestión a todos los niveles deben realizar inspecciones detalladas y a largo plazo. Por un lado, el departamento de gestión de la seguridad debe llevar a cabo inspecciones de seguridad diarias, aplicar estrictamente las normas y reglamentos, y regular el comportamiento seguro de los empleados. Por otro lado, también es necesario examinar y revisar periódicamente los procedimientos de trabajo y las normas operativas. Además, hay que evaluar la viabilidad de aquellas “experiencias antiguas” o métodos que no se ajustan a las normas establecidas, con el fin de determinar sus efectos negativos en las condiciones normales de operación. Una vez que se analicen e identifiquen los posibles problemas o consecuencias, es preciso educar a los empleados sobre las consecuencias de tales acciones. También es importante considerar medidas de seguridad, como mejorar el control de los procesos, los procedimientos operativos y la frecuencia de las inspecciones. El departamento de gestión de la seguridad también debe realizar investigaciones sobre todo tipo de accidentes y posibles riesgos relacionados con ellos. Es necesario determinar claramente las causas de los accidentes y los riesgos, así como asignar responsabilidades y tomar las medidas necesarias para corregirlos. Se debe adherir al principio de “no pasar por alto nada”, llevar a cabo una educación continua en materia de seguridad, asegurar el cumplimiento estricto de todos los reglamentos y establecer medidas para evitar que se repitan los accidentes. Estos son los factores clave para superar la mentalidad de suerte. (III) Fortalecer la formación y capacitación de los empleados, con el fin de mejorar sus habilidades profesionales. Esta es la medida fundamental para solucionar las infracciones por suerte. Durante la formación en habilidades de los empleados, además de enseñarles los conocimientos profesionales y las habilidades operativas que deben dominar, también se debe realizar una capacitación en el análisis de los peligros y riesgos relacionados con su tipo de trabajo. Esto ayudará a los empleados a identificar posibles fallos en el equipo o en el entorno circundante, así como errores humanos. Actualmente, este contenido de formación no es del todo ideal. Actualmente, el análisis preliminar de los riesgos y las consecuencias de los accidentes no está muy extendido en las empresas. Los operarios tampoco lo comprenden del todo; su especialidad es la operación y mantenimiento de los equipos, pero no conocen completamente los riesgos potenciales ni las consecuencias de los accidentes. Esa es la razón por la cual tienen una actitud de optimismo excesivo.