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El 29 de agosto, en la vigésima sesión de la duodécima reunión de la REN, se examinó el “Proyecto de Ley sobre el Impuesto a la Protección del Medio Ambiente”. Según este proyecto, la actual “tasa por contaminación” sería reemplazada por un “impuesto ambiental”. La tasa actual se utilizaría como límite mínimo para el cálculo de dicho impuesto. Se establece que los contaminantes sujetos a impuestos son: “contaminantes atmosféricos, contaminantes acuáticos, residuos sólidos y ruido”. El proyecto establece como límite inferior para el monto del impuesto ambiental las tarifas actuales por la emisión de contaminantes. Según este proyecto, el impuesto por los contaminantes atmosféricos será de 1,2 yuanes por cada unidad de contaminación ; La contaminación del agua cuesta 1,4 yuanes ; Los residuos sólidos se clasifican en diferentes categorías, y el impuesto varía de 5 yuanes a 1000 yuanes por tonelada ; El costo por el ruido, según la cantidad de decibelios que excede los límites permitidos, oscila entre 350 yuanes y 11.200 yuanes al mes. En julio de 2003, nuestro país comenzó a aplicar de manera integral el “Reglamento sobre la recaudación y uso de las tasas por contaminación”. Según las normas, los contaminantes deben pagar las tasas correspondientes por la contaminación que generan. Los costos relacionados con la gestión de las aguas residuales deben incluirse en el presupuesto fiscal, y ser gestionados como fondos destinados a la protección del medio ambiente. Estos fondos se utilizan principalmente para combatir las fuentes de contaminación más graves y para prevenir la contaminación a nivel regional. Sin embargo, según informes anteriores del sector, a lo largo de los años han existido problemas como un alcance limitado en la recaudación de tasas por contaminación, estándares de recaudación demasiado bajos, una aplicación insuficiente de dichas tasas, una eficiencia deficiente en su recaudación y la falta de medidas coercitivas necesarias. Por lo tanto, la “tasa de contaminación”, que se ha aplicado durante muchos años, está a punto de desaparecer. En su lugar, entrará en vigor el impuesto ambiental. Se dice que los contribuyentes de este impuesto serán las empresas, y que las principales afectadas también serán las empresas. Tras la implementación del impuesto ambiental, es probable que se vean afectadas en mayor medida dos categorías de empresas: las que anteriormente no pagaban los costos relacionados con las emisiones de manera adecuada, ya que en el futuro habrá una intervención más estricta por parte de las autoridades ; En segundo lugar, están las industrias en las que es fácil medir los contaminantes, como la papelera y la química; en el futuro, habrá una mayor presión en estas industrias. ¿Qué impacto tendrá la implementación del proyecto en la industria de los fertilizantes? El objetivo de establecer leyes de protección del medio ambiente es resolver de raíz las diversas deficiencias del actual sistema de tasas por contaminación, con el fin de crear un entorno de competencia justa y acelerar la eliminación de las capacidades productivas obsoletas. Como es bien sabido, la principal causa de la baja demanda de fertilizantes en estos dos años ha sido el exceso de capacidad de producción. El aumento en la producción de diferentes tipos de fertilizantes ha sido rápido. La implementación de impuestos ambientales ayudará a eliminar las capacidades de producción obsoletas, lo que permitirá que la industria de los fertilizantes se desarrolle de manera sostenible, con costos más bajos y menor impacto ambiental. El impuesto por la protección del medio ambiente se convertirá en la “espada de Damocles” sobre las empresas productoras de fertilizantes. A corto plazo, la imposición de un impuesto por la protección del medio ambiente hará que las empresas productoras de fertilizantes tengan que asumir una carga fiscal adicional. Pero a largo plazo, esto representa una buena noticia para toda la industria. Actualmente, el mercado de los fertilizantes está en un estado caótico: hay constantes guerras de precios, competencia feroz y productos falsificados que distorsionan el mercado. Si se refuerza la regulación en materia de protección ambiental, esto ayudará a eliminar las capacidades productivas obsoletas, a reducir el consumo de energía y las emisiones, así como a promover la actualización tecnológica de la industria. Todo esto contribuirá al desarrollo y transformación de esta industria. Además, la principal causa del caos en el mercado de fertilizantes es la existencia de demasiadas pequeñas empresas. Estas empresas suelen carecer de los fondos necesarios para adquirir equipos ecológicos. Debido a las presiones económicas, algunas de ellas tienden a vender productos de mala calidad, lo que perturba el mercado. Si se refuerzan las normas ambientales y se obliga a cerrar a aquellas empresas que no cumplen con dichas normas, entonces solo quedarán las empresas más competentes, lo cual será un impulso para el desarrollo saludable de la industria de los fertilizantes. De todos modos, el impuesto ambiental está por llegar. No se trata de una broma; los problemas ambientales que enfrentan las empresas productoras de fertilizantes son un obstáculo insuperable. Aunque el impacto de estas regulaciones en la industria dependerá del grado de aplicación de las mismas por parte de los organismos competentes, aún así debemos prepararnos con antelación.