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En el norte, el permafrost tiene una profundidad de más de un metro y medio. Los grifos de incendios que se encuentran bajo tierra presentan problemas relacionados con la congelación. ¿Cómo resuelven este problema los expertos? En primer lugar, no hay tuberías de calefacción.
Se coloca fieltro sobre la tapa del pozo de la bomba contra incendios y luego se cubre con arena.
Existen fugas; las tuberías de extinción de incendios pierden agua en verano, lo que puede causar obstrucciones en las mismas
No es tan grueso como los 1,5 metros que mencionó el autor del post; básicamente, a menos de 1 metro ya no hay capa anticongelante. Los nuevos rociadores contra incendios son automáticos y anticongelantes, es decir, el agua que se encuentra en la parte subterránea se evacúa automáticamente. Lo único que queda por proteger es el agua de las mangueras y rociadores que se encuentran en la superficie.
Además de sellar la boca del pozo para mantenerlo aislado, es necesario realizar inspecciones periódicas. Por lo general, se utiliza un frasco con agua que se baja hasta el fondo del pozo; así se puede verificar si el agua dentro del frasco se ha congelado. Especialmente cuando la temperatura disminuye significativamente, si se descubre que el agua se ha congelado, es preciso reforzar las medidas de aislamiento. En caso necesario, se pueden añadir materiales como fieltro al interior del pozo para mejorar su aislamiento.
Buena idea, así se puede monitorear la temperatura en tiempo real y asegurarse de que no congele
Después de cubrirlo con material aislante, lo sellamos con plástico