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1) Simulacros de evacuación: mantener la calma en situaciones de emergencia. Cada persona debe conocer bien la estructura del edificio en el que se encuentra y las rutas de evacuación. Mediante la organización de simulacros de emergencia, todos pueden familiarizarse con los equipos de extinción de incendios presentes en el edificio y con los métodos para salvarse por sí mismos. De esta manera, cuando ocurra un incendio, no se sentirá como si no hubiera salida. (II) Familiarícese con el entorno, memorice las salidas para acceder a los espacios públicos. Preste atención a las indicaciones de seguridad y recuerde la dirección de evacuación. (III) Salidas de los pasillos: Las escaleras, los pasillos y las salidas de emergencia deben estar siempre despejados. Son las vías más importantes para escapar en caso de incendio. No se debe dejar ningún tipo de obstáculo en su camino, ni cerrarlas con cerrojos, para que sea posible pasar por ellas de manera segura y rápida en situaciones de emergencia. (IV) Apagar incendios pequeños en beneficio de los demás. Si el incendio no es grande y aún no representa una amenaza grave para las personas, y si hay suficiente equipo de extinción de incendios a mano, como extintores o mangueras, se debe esforzarse por controlar y apagar ese incendio pequeño. Por favor, no entres en pánico y comiences a gritar o correr descontroladamente. No ignores el pequeño incendio, ya que eso podría causar una catástrofe. (V) Determinar la dirección correcta y evacuarse rápidamente. Al intentar escapar de un incendio, es necesario mantener la calma y no entrar en pánico. Hay que saber hacia dónde ir y evacuarse cuanto antes. No se debe perder tiempo; una vez identificado el camino de salida, hay que salir de allí de inmediato. VI) No se debe ir a lugares peligrosos, ni codiciar bienes materiales. Al intentar huir, no hay que dirigirse hacia los lugares iluminados, ya que en un incendio, la electricidad habitual ya está dañada por el fuego. Los lugares iluminados suelen ser aquellos donde el fuego arde con más intensidad, por lo que son lugares muy peligrosos. Además, durante la huida, no se debe aferrarse a los bienes materiales, ya que es muy probable que intentar recuperarlos retrase el momento de escapar. Si ya se ha logrado salir del lugar donde hay incendio, entonces definitivamente no se debe volver allí para intentar salvar cosas. En esos momentos, lo importante es priorizar la propia vida sobre todo lo demás. VII) Protección sencilla: Al ser más ligero que el aire, el humo del incendio se extiende generalmente por el techo. Tiene una alta temperatura y es tóxico; su inhalación puede causar quemaduras en los sistemas respiratorios o intoxicación. Por lo tanto, durante la evacuación, es necesario cubrir la boca y la nariz con toallas húmedas para reducir la temperatura y filtrar el humo. Al intentar escapar, también recuerde bajar el centro de gravedad y, si es necesario, avanzar arrastrándose para evitar inhalar humo. (VIII) Utilice bien los pasillos; evite usar el ascensor. En los edificios altos, el sistema de alimentación eléctrica del ascensor puede interrumpirse en caso de incendio, o bien el ascensor puede deformarse debido al calor, lo que podría dejar a las personas atrapadas. Al mismo tiempo, dado que el pozo del ascensor funciona como una chimenea que conecta todos los pisos, el humo altamente tóxico representa una amenaza directa para la vida de las personas atrapadas. Por lo tanto, nunca se debe utilizar un ascensor normal para intentar escapar. Por lo general, se puede escapar por escaleras cerradas, escaleras de evacuación o ascensores de incendios. IX) Evacuación por descenso gradual: Si se dispone de dispositivos de descenso, escaleras plegables o cuerdas, se pueden utilizar estos instrumentos para escapar desde alturas elevadas. Si no se cuentan con tales herramientas, se pueden rasgar sábanas, fundas de edredón o cortinas y enrollarlas en forma de cuerda. Si la longitud no es suficiente, se pueden unir varias sábanas entre sí para poder descender por la pared exterior como si fuera una cuerda. Pero hay que asegurarse de atar bien las sábanas para evitar que se rompan o se suelten los nudos. X) Lugares de refugio: quédense dentro de las habitaciones y esperen ayuda. En caso de incendio, nunca abran las puertas. Si hay un incendio afuera y las puertas ya están calientes, tampoco las abran, para evitar que el fuego ingrese a la habitación. Hay que tapar las rendijas de las puertas y ventanas con ropa y mantas mojadas, y verter agua para bajar la temperatura; luego, esperar dentro del edificio a que los bomberos lleguen en su ayuda. XI) Agitar suavemente y lanzarlo con cuidado. Cuando se esté atrapado por los efectos de los fuegos artificiales y no sea posible huir, es necesario permanecer en lugares como balcones o ventanas, donde sea fácil ser visto y donde se pueda evitar que los efectos de los fuegos artificiales lleguen hasta uno. Al mismo tiempo, se pueden enviar señales de auxilio efectivas agitando ropa de colores vivos, lanzando objetos ligeros y brillantes, moviendo una linterna o golpeando algo, a fin de llamar la atención de los rescatistas. Cuando se pierde la capacidad de salvarse por uno mismo, hay que esforzarse por rodar hacia la pared o hacia la puerta, para que los bomberos puedan encontrar y rescatar a la persona. XII) Utilizar el balcón para evacuarse. En caso de incendio, si los edificios cercanos aún no están en llamas y se encuentran cerca del edificio donde se produjo el incendio, se puede construir un puente con tablas u otros materiales entre los dos edificios. De esta manera, es posible pasar al otro edificio y así salvarse. ( XIII) Como último recurso, saltar desde un edificio para salvarse. ¡En un incendio, nunca se debe saltar así como así! En casos extremos, los residentes que viven en los pisos inferiores pueden optar por saltar desde el edificio para escapar. Pero primero, es necesario elegir un lugar en el terreno que esté a una altura menor, según las características del entorno circundante, como punto de aterrizaje. Luego, se deben colocar colchones, sofás, mantas gruesas, etc., como material de amortiguación. Además, hay que bajar tanto como sea posible el centro de gravedad del cuerpo, antes de saltar.