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1. Dado que en caso de incendio es imposible cerrar las puertas manualmente, las puertas cortafuegos deben cerrarse automáticamente; por lo tanto, es necesario instalar mecanismos de cierre automático. Cabe tener en cuenta que no se debe instalar el cerrador automático en el lado afectado por el fuego, para evitar que sea dañado por las altas temperaturas en caso de incendio. Es necesario asegurarse de que los cerradores automáticos estén en buen estado y funcionen correctamente; en caso de que se dañen, deben reemplazarse de inmediato. 2. Las puertas cortafuegos que están abiertas en todo momento deben contar con dispositivos de fijación para facilitar el paso. Por lo general, se utilizan interruptores de liberación electromagnética o aleaciones fusibles para fijar la puerta a las paredes laterales. En caso de incendio, se interrumpe el suministro de energía, se pierde el campo magnético o la aleación se derrite, y la puerta se cierra automáticamente gracias a la acción de los muelles. No se pueden utilizar ganchos o tarjetas para fijar las puertas cortafuegos, ya que en caso de incendio, la gente, en su pánico, no cerrará las puertas, lo que permitirá que el humo y las llamas penetren. 3. Para resolver el problema de protegerse tanto del fuego como del robo, se pueden utilizar cerraduras electromagnéticas en las puertas ignífugas. El personal del edificio puede abrir la puerta con una llave. En caso de incendio, los sensores de humo activan el sistema o la sala de control de bomberos lo hace a distancia, lo que permite abrir la puerta. También se puede instalar un sencillo cerrojo mecánico de palanca; basta empujar la puerta desde adentro en cualquier momento para abrirla. Una vez que la persona sale, la puerta vuelve a cerrarse automáticamente. Para entrar desde el exterior, es necesario usar una llave. 4. Algunas puertas cortafuegos de dos hojas cuentan con bisagras que permiten su cierre hermético. Si se cierran en el orden incorrecto, no se cerrarán adecuadamente. Por lo tanto, es necesario instalar un dispositivo que controle el orden en el que se cierran las hojas de la puerta. 5. Si la manija de la puerta cortafuegos debe ser girada a mano para abrirse, es posible que, en caso de incendio, no se pueda abrir debido a que se caliente demasiado. Para ello, es conveniente utilizar cerraduras de tipo empujador; basta con empujarlas con la mano o presionarlas con el cuerpo para abrir las puertas ignífugas. 6. Es necesario evitar que las alfombras o los objetos decorativos del interior obstruyan las puertas contra incendios, para garantizar que estas puedan utilizarse correctamente en caso de incendio.