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Los eslóganes se gritan con fuerza, pero las acciones son lentas; En la gestión de la seguridad, hay que evitar que haya “mucho ruido y pocos resultados”. Muchas empresas, desde sus directivos hasta los empleados de nivel operativo, no dejan de repetir frases como “La seguridad es lo más importante” o “La seguridad es sagrada”. Pero en la práctica, suelen dejar de lado la seguridad y actuar de forma descuidada. Con el fin de acelerar los plazos de entrega y ahorrar en inversiones, son numerosos los casos en que se descuida la seguridad; las consecuencias de ello suelen ser realmente lamentables. Las responsabilidades de seguridad no están claras; en caso de incidentes, todos se echan la culpa unos a otros. El sistema de responsabilidad en materia de seguridad laboral, que es el mecanismo más básico para garantizarla, a menudo es ignorado. Actualmente, muchas empresas presentan esta situación en cuanto a la gestión de la seguridad: los problemas de seguridad son responsabilidad del personal del departamento de seguridad, mientras que el resto del personal adopta una actitud de indiferencia, como si no les concerniera. Este modelo de gestión erróneo provoca la frecuencia de accidentes. En cuanto a la gestión de la seguridad, es un grave error adoptar un enfoque basado únicamente en “cada uno cumple con sus propias funciones”. La “Ley de Seguridad Laboral” establece claramente la distribución de las responsabilidades en materia de seguridad. Desde los directivos hasta el personal de gestión y los trabajadores de primera línea, independientemente del departamento al que pertenezcan, todos deben conocer sus respectivas responsabilidades en materia de seguridad laboral y cumplir con ellas conforme a la ley, aplicando el principio de “quien gestiona, asume la responsabilidad” ; Quien tenga problemas, será el responsable”. Falta de ejercicios de emergencia. La capacidad de los administradores para dirigir las operaciones de rescate en situaciones de emergencia y la habilidad de los trabajadores para autosalvarse juegan un papel crucial a la hora de prevenir que los accidentes empeoren y sus consecuencias se agraven. El personal carece de las cualificaciones básicas para el rescate de emergencia; una dirección nerviosa y métodos erróneos de autosalvamento solo empeoran la situación, provocando consecuencias aún más graves. Por lo tanto, es muy necesario que las empresas organicen periódicamente ejercicios de preparación para emergencias, a fin de mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes de todo el personal. Las inspecciones hechas de forma superficial ocultan señales de posibles accidentes. Las inspecciones de seguridad son un medio importante para garantizar la producción segura en las empresas; los sistemas de inspección de seguridad empresarial se vuelven cada vez más completos y los tipos de inspecciones son cada vez más variados. Pero en la práctica, se queda en mera formalidad; se da demasiada importancia a las apariencias, sin preocuparse por la efectividad ni por los detalles. Los inspectores no son lo suficientemente profesionales, las áreas inspeccionadas no son lo suficientemente exhaustivas y los problemas detectados no se analizan de manera suficiente. Muchos problemas de seguridad suelen pasarse por alto; sin embargo, estos problemas son a menudo el desencadenante de incidentes de seguridad y pueden provocar fácilmente una serie de accidentes con víctimas. La demora en la corrección de riesgos permite que los accidentes se produzcan sigilosamente. Cada pequeño riesgo es un presagio de un gran accidente. La falta de corrección oportuna o adecuada de los riesgos de seguridad es como tener bombas de relojería; en cualquier momento podrían hacernos pagar un precio muy alto. Algunos trabajadores, preocupados únicamente por cumplir cuanto antes sus tareas diarias, actúan de forma imprudente y apresurada, sin prestar atención al entorno laboral: en trabajos con llama, no retiran a tiempo los materiales inflamables y explosivos de las zonas circundantes, lo que provoca incidentes de incendio ; Trabajo cruzado, sin comunicación con el personal que trabaja debajo, lo que provoca golpes de objetos ; La búsqueda excesiva de la eficiencia laboral, ignorando las medidas de seguridad necesarias, provoca víctimas. En el proceso de gestión de la seguridad, el autor ha observado que existe un fenómeno muy común: los trabajadores de mayor edad, que se consideran experimentados, no siguen en absoluto los nuevos procedimientos operativos ni las técnicas de construcción establecidas. Tienen una escasa conciencia de seguridad y son muy obstinados; insisten en utilizar los métodos tradicionales, lo cual conduce a toda una serie de accidentes. La sociedad evoluciona y la tecnología avanza; algunos métodos tradicionales de construcción han sido gradualmente abandonados debido a **pequeños inconvenientes y defectos**. En su lugar, se utilizan procesos de construcción más seguros, razonables y optimizados. Los métodos tradicionales con defectos deben prohibirse expresamente en los lugares de obra. Por miedo a las molestias y por un sentido de suerte, durante el proceso de construcción a menudo surgen situaciones en las que es necesario trabajar temporalmente en ciertos lugares, o bien donde las medidas de protección no son adecuadas. En esos casos, la mayoría de los trabajadores prefieren ignorar los problemas relacionados con las medidas de seguridad y seguir trabajando, pensando que “será demasiado complicado volver a instalar esas medidas de seguridad; trabajaré aquí un rato más, y no me pasará nada”. Y esos pequeños vaivenes mentales, sin embargo, a menudo hacen que la persona afectada pague un precio muy alto. En materia de seguridad laboral, no se puede temer a ninguna dificultad, ni se puede permitir el más mínimo atisbo de complacencia. En la seguridad laboral, no se puede permitir el más mínimo descuido ni la más mínima negligencia. Infringir las “prohibiciones” en materia de seguridad laboral a menudo nos hace pagar un precio muy alto, y nos arrepentimos amargamente de haberlo hecho. Debemos considerar estos “tabúes” como una especie de “regla invisible”; debemos mantenernos alejados de ellos y no tocarlos bajo ninguna circunstancia, para garantizar la seguridad en la producción.