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Al leer la frase “Lavar siempre el corazón perezoso con agua de vergüenza”, pensé en mi abuela. Cuando mi abuela estaba viva, su vida tenía un ritmo regular: comía tres veces al día. La cena era muy escasa, o incluso no comía nada. Prefería alimentos ligeros. También le gustaba mucho el cerdo estofado. Cada vez que la veía comer carne, me sentía muy feliz. A veces, en mi casa natal, yo encendía el fuego y ella cocinaba la carne. Con el tiempo, aprendí a cocinar carne estofada. Le preparaba esa comida a mi abuela. Mi habilidad para cocinar carne estofada era incluso mejor que la de mi madre. La abuela siempre llevaba puesta ropa hecha a mano, de tela gruesa y de color azul intenso. Solo en invierno se ponía los abrigos de algodón que ella misma había confeccionado. En verano, utilizaba un sostén también hecho a mano. En cuanto a los zapatos, tenía no más de tres o cuatro pares: un par de botas para la lluvia, un par de zapatos con punta afilada y un par de zapatos de algodón. La vida es extremadamente sencilla; su carácter es abierto y optimista. A los 96 años, su salud seguía siendo excelente. A veces, cuando pienso en mi abuela, recuerdo su rostro y su sonrisa. Pero lo más importante es el espíritu que ella me transmitió. Cuanto menos se exijan lujos en la vida, más se obtiene. Mantén un corazón bondadoso y humilde para seguir adelante; la vida siempre te recompensará con días soleados. En muchas ocasiones, hay que seguir adelante por el camino de la vida por uno mismo, ya que no hay nadie que pueda guiarnos. Hay muchas responsabilidades que hay que asumir uno mismo; nadie más puede ayudarte. Si vives con optimismo, la vida también te recompensará. Ya sea que uno sea diligente o no, sigue siendo un día; ya sea que sea optimista o no, también sigue siendo un día. Hay que agradecer por todo lo que se tiene: la juventud, la salud y todo lo demás que se posee. Sobre todo, es importante tener un corazón bondadoso y sincero. Si uno se siente cansado, es porque en su interior todavía existe un sentido de responsabilidad, así como un deseo de progresar y una determinación incansable. Hay que actuar más que hablar, o incluso limitarse a actuar sin hablar. Es necesario tener intenciones honestas, ser estricto consigo mismo, actuar con integridad y tratar a los demás con generosidad. En todo momento, uno debe reflexionar sobre sí mismo. Bajo las expectativas de familiares y amigos, hay que esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo cada día.
El caldo de pollo está en todas partes; huele delicioso.
Bien dicho: si uno se siente cansado, es porque en su interior aún existe un sentido de responsabilidad, así como un espíritu de superación y un deseo constante de progresar. Es mejor actuar en lugar de hablar, o incluso limitarse a actuar sin hablar. Hay que tener intenciones honestas, ser estricto consigo mismo, actuar con integridad y tratar a los demás con generosidad. En todo momento, hay que reflexionar sobre uno mismo y esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo, cumpliendo con las expectativas de familiares y amigos.