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La preparación de materiales de poliuretano biodegradable se basa en la alta actividad de los grupos isocianato presentes en los componentes de poliisocianato, así como en las propiedades biodegradables de los compuestos poliméricos naturales. En teoría, es posible utilizar compuestos poliméricos naturales que contengan varios grupos hidroxilo como parte de los componentes de poliol. A través de la reacción entre estos componentes de poliol y los componentes de poliisocianato, se pueden introducir cadenas moleculares que puedan ser descompuestas por microorganismos dentro del material de poliuretano. Cuando se utiliza el método de entierro en tierra, los materiales experimentan reacciones como la hidrólisis y la oxidación, bajo la acción de las enzimas microbianas. Estas cadenas moleculares se rompen en fragmentos de menor masa molecular relativa. Los microorganismos absorben o consumen estos fragmentos, y a través del metabolismo generan dióxido de carbono, agua y energía biológica; de esta manera, se logra la degradación del material. Dado que el poliuretano es algo sensible a los microorganismos comunes, constituye un material ideal para la producción de materiales biodegradables. Además, su estructura puede diseñarse libremente; por ello, en la actualidad se estudian muchos tipos de poliuretanos biodegradables, entre los cuales se encuentran los poliuretanos de tipo poliéter y poliéster, así como aquellos obtenidos a partir de polímeros naturales biodegradables modificados. Los poliéteres utilizados en la síntesis de poliuretanos de tipo poliéter son el polioxietileno (PEO), el politetrametilóxido (PTMO), el polioxipropileno (PPO), entre otros. En comparación con los poliéteres, los poliuretanos de tipo poliéster se degradan más fácilmente, principalmente porque los poliésteres son susceptibles a la hidrólisis en los organismos vivos. Los poliésteres más utilizados son el PCL, el PLA, el PGA y sus copolímeros, como el copolímero de lactato/adipato ácido (PLGA), entre otros. Numerosos estudios demuestran que estas secciones blandas de poliéster también tienen una buena capacidad de biodegradación, pudiendo descomponerse de manera segura en el interior de los organismos vivos. YOUNGDUKKIM y colaboradores sintetizaron varios poliuretanos de tipo poliéster con estructuras químicas diferentes, y estudiaron su biodegradabilidad mediante hidrólisis, degradación enzimática y método de entierro. Los estudios han demostrado que los poliuretanos sintetizados a partir de diisocianatos alifáticos y polióleos poliéstericos con numerosas cadenas blandas presentan una buena biodegradabilidad.