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Hace poco, el departamento de seguridad de la empresa donde trabajo organizó una reunión educativa para dar a conocer casos típicos de accidentes ocurridos este año. De los 6 casos de accidentes que se presentaron en esa reunión, cinco estuvieron relacionados con comportamientos inseguros por parte de los empleados. Esto demuestra la importancia de regular las conductas seguras de los empleados durante el proceso de producción. Y para regular el comportamiento seguro de los empleados, en opinión del autor, lo más importante es guiarlos para que, en el lugar de trabajo, controlen su mente, sus palabras, sus acciones y sus manos; es decir, que apliquen esos “cuatro controles”. De esta manera, se fortalece su conciencia sobre la importancia de protegerse a sí mismos y a los demás. Se trata de lograr los “cuatro principios de no causar daño”: no causar daño a uno mismo, no causar daño a los demás, no ser víctima de daños por parte de otros y proteger a los demás de cualquier daño. De este modo, se puede reducir la ocurrencia de accidentes laborales desde su origen. Primero, controla el corazón. En los últimos años, muchos casos de accidentes han demostrado que, en la mayoría de los casos, la causa radica en que los responsables de la seguridad o los operarios en el lugar de trabajo no siguen las normas de seguridad, ni tienen las actitudes y comportamientos adecuados al respecto. Esto se manifiesta en el lugar de trabajo a través de órdenes erróneas, procedimientos inadecuados y incumplimiento de las normas laborales, lo que a su vez provoca accidentes. Por lo tanto, solo controlando el corazón se puede mantener una actitud correcta. En el lugar de trabajo, sin importar cuán complejo y cambiante sea el entorno, o cuán urgentes y difíciles sean las tareas a realizar, los trabajadores deben mantener bajo control su sentido de la seguridad. Deben adherirse siempre al principio de “la seguridad primero”, sin dejarse llevar por pensamientos erróneos, sin ser descuidados, sin arriesgarse innecesariamente, sin intentar acelerar el trabajo, sin trabajar de manera irregular, y sin actuar por valentía o impulsividad. Es necesario traducir los principios y conceptos de seguridad en acciones concretas, y internalizarlos en el corazón. El lugar de trabajo está en constante cambio, y esto es especialmente cierto para aquellos que trabajan de forma individual o en tareas dispersas. Dado que no cuentan con la ayuda de otros compañeros para garantizar su seguridad, es fundamental mantener la calma y la concentración en todo momento. En caso de surgir situaciones de emergencia, es necesario actuar con serenidad. Hay que evitar que la mentalidad colectiva, la tendencia a imitar a los demás o la inercia interfieran en las decisiones. Es importante resolver los problemas de manera correcta; si alguien no puede solucionar un problema por sí mismo, debe comunicarse de inmediato con sus superiores para que se encarguen de ello. De esta manera, se puede garantizar que la seguridad en el lugar de trabajo esté bajo control. En segundo lugar, controla lo que comes. La boca tiene tres funciones principales: una es hablar, otra es comer y la tercera es beber. Como dice el refrán: La desgracia viene de la boca; hablar en exceso no sirve de nada, y quien habla demasiado, seguramente cometerá errores. En el lugar de producción, tanto los operarios como los gerentes deben decir lo que corresponde decir y no decir lo que no conviene decir, o mejor aún, no decirlo en absoluto. En resumen, se trata de saber qué decir en cada situación. Por ejemplo, en el lugar de trabajo no se deben decir cosas que vayan en contra de las leyes y regulaciones de seguridad, ni de las normas de seguridad, procedimientos operativos o códigos de conducta. Tampoco se deben decir palabras que puedan afectar la armonía entre los compañeros de trabajo, exacerbar conflictos entre ellos o engañar a otros. Además, no se deben usar palabras insultantes, difamatorias o groseras hacia los demás. Esta es la mejor manera de controlar lo que se dice. En particular, los gerentes, como responsables y líderes directos de la seguridad en el lugar de trabajo, deben escuchar más que hablar. Deben tomar en consideración las opiniones de los operarios y reflexionar al respecto. También deben hablar con sensatez y responsabilidad; no pueden hablar sin pensar ni hacer declaraciones arbitrarias. No deben aprovechar su posición, estatus o poder para insultar a los demás o imponer sanciones arbitrariamente, lo cual podría afectar negativamente el ánimo y la moral de los operarios. En lugar de eso, deben comunicarse para reducir malentendidos y evitar conflictos, creando así un ambiente favorable para la seguridad en el lugar de trabajo. Una vez más, controla las piernas. En campos como la extracción minera, la metalurgia, la construcción de obras, la fabricación de equipos y la química, debido a la gran cantidad de instalaciones de producción, a los procesos de fabricación complejos y a las condiciones especiales del entorno de trabajo, existen regulaciones claras respecto al alcance de las tareas y a las áreas de responsabilidad de los operarios en todos los niveles y puestos. Por ejemplo, se determina qué áreas se pueden visitar y cuáles no, así como qué áreas presentan más riesgos. Esto exige que los operarios se controlen a sí mismos, evitando ir a lugares donde no deben estar o realizar acciones que no están permitidas. No deben confiar en la suerte al ir a lugares o zonas donde no deberían estar, ni hacer cosas que no está permitido hacer. En los últimos años, según el análisis de los accidentes de seguridad reportados por algunas empresas, ha habido casos en los que algunos operarios, movidos por la curiosidad, entraron en zonas que no conocían y a las que no deberían acceder, o en zonas a las que está estrictamente prohibido el acceso a personas que no forman parte del personal autorizado. Esto ha dado lugar a diversos accidentes relacionados con la seguridad en el trabajo. Por lo tanto, los operadores de todos los niveles deben someterse estrictamente a las normas de seguridad, controlarse a sí mismos y actuar con suma precaución. Por supuesto, a veces las empresas recomiendan que los empleados se muevan con frecuencia, pero siempre y cuando lo hagan en zonas seguras y dentro de los límites establecidos. No se debe abandonar el puesto sin autorización, ir a lugares donde no se debe estar, o hacer tareas que no corresponden a uno, con el fin de evitar accidentes. Cuarto, controla tus manos. Las manos se utilizan para trabajar y vivir; controlarlas en el lugar de trabajo, seguir las instrucciones y actuar de manera adecuada es una garantía importante para la seguridad de los trabajadores, y también para lograr el principio de “cuatro no daños”. Pero en la práctica de la seguridad laboral, siempre hay algunos trabajadores que carecen de conciencia sobre la importancia de seguir las normas de seguridad. Ellos violan arbitrariamente las reglas de seguridad y los procedimientos establecidos. Usan los equipos de protección personal de manera imprudente, o incluso se niegan a usarlos por considerarlos una molestia, especialmente cuando hace calor. Tampoco colocan, llevan o utilizan los herramientas de trabajo según lo establecido; además, modifican estas herramientas a su antojo. Simplifican los procesos de producción para ganar tiempo, o actúan de forma imprudente en el lugar de trabajo, lo que puede causar daños en los equipos o en las personas que trabajan allí. Por lo tanto, es fundamental seguir las normas y procedimientos establecidos. Los operarios deben conocer, memorizar y dominar los conocimientos relacionados con la seguridad en el lugar de trabajo, así como los conocimientos necesarios para desempeñar sus funciones y los procedimientos y técnicas de producción. Deben actuar según principios de seguridad correctos, evitando cualquier simplificación innecesaria en los procesos de producción. No deben tocar equipos o dispositivos que no estén permitidos, ni manipular botones o mandos de forma imprudente. Tampoco deben modificar herramientas o equipos sin autorización. Así, “no realizar operaciones irregulares” se convertirá en una regla fundamental en las prácticas de seguridad laboral, lo que ayudará a reducir los accidentes causados por errores humanos. En resumen, la seguridad en el trabajo es un proceso dinámico y en constante cambio. Existen muchas incertidumbres en lo que respecta a la seguridad en el lugar de trabajo. Para evitar accidentes, es necesario que los trabajadores tengan una alta conciencia sobre la importancia de la seguridad, que se comporten de manera segura y que actúen siempre de acuerdo con las normas establecidas. De esta manera, se logra una coordinación entre pensamientos y acciones, lo que permite proteger la seguridad individual. Así, se puede alcanzar el objetivo de “cuatro no daños”, evitando así los accidentes laborales.